Cervera acoge unos Ejercicios Espirituales marcados por el silencio, la Pascua y el regreso a las raíces
Durante los días comprendidos entre el 28 de marzo y el 5 de abril, la Casa del Noviciado y Curia General de Cervera se ha convertido en un espacio privilegiado de encuentro con Dios para un grupo de 22 hermanas, que han participado en una intensa experiencia de Ejercicios Espirituales.
El retiro ha sido dirigido por el sacerdote tarraconense Jordi Díez Moix, quien ha acompañado a las participantes a través de un itinerario profundamente inspirado en la espiritualidad ignaciana. Han sido jornadas vividas en un clima de silencio, interioridad y discernimiento, favoreciendo la escucha de la Palabra y la renovación personal.
Uno de los aspectos más significativos de estos días ha sido la coincidencia con la celebración del Triduo Pascual, lo que ha permitido a las hermanas adentrarse con especial hondura en el misterio central de la fe cristiana. Las meditaciones sobre la Cena del Señor, la Pasión y la Resurrección han marcado el ritmo espiritual del retiro, ayudando a integrar la experiencia personal con la vivencia litúrgica de la Iglesia.
Asimismo, la estancia en Cervera ha ofrecido la oportunidad de reencontrarse con las raíces congregacionales, en un entorno especialmente significativo por albergar los restos de la Madre Fundadora. Este contacto cercano con la historia y el carisma fundacional ha sido vivido con gratitud y como fuente de renovación vocacional.
El retiro culminó con la solemne celebración de la Vigilia Pascual, que se prolongó hasta pasada la medianoche del día 4 de abril. Tras la liturgia, las hermanas compartieron un momento fraterno en el comedor de la comunidad, cerrando así una jornada especialmente significativa.
La mañana del día 5 comenzó con el rezo de Laudes, unido a la celebración de la Eucaristía, tras lo cual las participantes iniciaron el regreso a sus respectivas comunidades, llevando consigo la riqueza espiritual vivida durante estos días.
Una experiencia de gracia que, sin duda, seguirá dando fruto en la vida personal y comunitaria de cada una de las hermanas.

