La espiritualidad de las Misioneras Hijas del Corazón de María nace de una experiencia muy concreta: mirar siempre a Jesucristo, vivir en unión con Dios y servir al prójimo con humildad, sencillez y caridad.
En la vida y enseñanzas de la Madre María Güell encontramos un camino espiritual profundamente evangélico: una oración confiada, una vida interior cuidada con esmero y una entrega concreta a los pobres, enfermos y necesitados.
No se trata de una espiritualidad apartada de la vida, sino de una forma de vivir cada día con el corazón puesto en Dios, atentos a su voluntad y disponibles para el bien de los demás.