Discernir no es tener respuestas, sino dejarse acompañar.
Estas tres señales aparecen con frecuencia en quienes se preguntan por su vocación:
-
Una inquietud interior que vuelve incluso cuando intentas ignorarla.
-
Deseo de servir y de entregar la vida a algo que trasciende.
-
Atracción por la vida comunitaria, por la oración, por la misión.
Si te reconoces en alguna, no significa que “ya tienes vocación”, sino que es momento de escuchar más profundamente.
Solicita acompañamiento vocacional → Contacto
