MISIÓN
MISIÓN
Nuestra misión nace de una convicción sencilla: servimos a Jesucristo sirviendo a las personas, especialmente allí donde la vida duele, se vuelve frágil o necesita esperanza. Como Congregación de Misioneras Hijas del Corazón de María, vivimos una caridad humilde, cercana y concreta, atentas a lo que cada tiempo pide.
“El ministerio característico del Instituto es la caridad… sirviendo a Jesucristo en la persona de nuestros hermanos.”
¿Qué entendemos por misión?
Nuestra misión propia es el ejercicio apostólico de la caridad en sus diversas expresiones, y la atención a las necesidades del momento en la Iglesia y en el mundo. No es solo “hacer cosas”: es una manera de vivir, de mirar y de acompañar, desde el Evangelio.
¿Dónde se hace visible?
La caridad toma rostro en lugares muy concretos, especialmente:
- Atención a los enfermos y a quienes sufren, cuidando a la persona entera, con respeto y ternura.
- Educación, acompañando procesos de crecimiento humano y espiritual, especialmente donde hay más necesidad.
- Catequesis y anuncio de la fe, con sencillez y preparación, confiando en que la fe es don de Dios.
- Respuesta a necesidades nuevas, porque la caridad cristiana sabe “leer” el momento y ponerse en camino.
¿Cómo servimos?
Servimos desde una espiritualidad que une oración y acción: en íntima unión con Dios, con humildad y sencillez, y a ejemplo de la Virgen María. Creemos que la caridad auténtica no humilla: levanta; no invade: acompaña; no busca protagonismo: hace el bien y sigue adelante.
Una misión para el mundo de hoy
Hoy la misión pasa por muchas “fronteras” silenciosas: soledad, salud mental, pobreza escondida, familias agotadas, jóvenes sin horizonte, ancianos sin compañía… Allí queremos estar: como presencia de esperanza, con gestos concretos, y con el estilo de la caridad que nuestra Fundadora nos transmitió.
Si deseas colaborar (oración, difusión, voluntariado o apoyo a nuestras obras), estaremos encantadas de escucharte. La misión crece cuando se comparte.